A menos que haya croupier, uno de los jugadores será dealer, es decir, quien reparte las cartas. El turno de dealer pasa alternativamente entre los jugadores de la mesa en sentido horario. Antes de repartirse las cartas, los dos jugadores sentados a la izquierda del dealer colocan las apuestas iniciales: son las llamadas ciegas, y sirven para que en cada mano haya un mínimo de dinero. El primero pone ciega grande, que será siempre del doble que la ciega pequeña, aportada por el segundo.
Ahora es el turno del dealer, que repartirá dos cartas a cada jugador, cartas que nadie más deberá ver, sólo el propio jugador. Cuando todo el mundo haya visto sus naipes, el primer jugador que no haya apostado (esto es, el tercero a la izquierda del dealer) decide qué hacer:
- Retirarse (fold): salirse del juego, con lo cual ya no podrá apostar hasta la mano siguiente;
- Igualar (check): apostar la misma cantidad que el anterior jugador para seguir en la mano;
- Subir (raise): apostar más que el anterior jugador, de manera que quien quiera seguir en la mano tenga, como mínimo, que igualar nuestra apuesta.
Cuando la ronda de apuestas haya terminado, esto es, todos los jugadores han apostado lo mismo o se han retirado, se coloca el flop, las primeras cartas comunitarias, tres naipes que podrán usar todos los jugadores. Así, nos tocará hacer la mejor jugada posible cogiendo cinco cartas de entre las propias (2) y el flop (3).
Hecho esto, tiene la palabra el primer jugador a la izquierda del dealer, que de nuevo deberá elegir entre decir fold, check o raise. Tras cerrar la ronda, se coloca una cuarta carta común, el turn, y de nuevo se repite la operación. Finalmente, se coloca una quinta carta para la última ronda (el river) y se repite la estrategia. Como siempre, gana la mejor combinación de cartas entre las ahora cinco comunitarias y las dos propias, de modo que quien haya logrado la mano más alta se llevará el bote.
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